Un tal Paul Granjon, que se hace llamar a sí mismo artista, ha creado unos robots autónomos, presuntamente sexuados, que se buscan el uno al otro para luego... Bueno, ya sabéis lo que viene después del beso, ¿no?
Estupefacto me he quedado, en serio, cuando he visto el artículo en blog de la revista Make. Pero mucho más cuando he visto el vídeo de los robotitos calientes en plena faena.No les falta detalle, uno tiene un agujerito (un boquete) y el otro un miembro retráctil.Tienen diversos modos de operación, entre los que se encuentran el de cópula, momento en el que se buscan incansablemente hasta terminar con un apareamiento "metálico". Orgásmico.Ya sólo me queda una duda... El... Macho... Cuando termina... ¿Qué hace? ¿Se fuma también un pitillo? Comprobadlo vosotros mismos con el vídeo XXX.